Les niegan cobertura en un caso de Labio Leporino

Thiago nació el 22 de octubre, y nació con fisura del paladar duro y del paladar blando, y labio leporino.
Carlos y Jorgelina Lorini, los papás de Thiago, hicieron lo que debieron hacer no bien se encontraron con el diagnóstico. Lo anotaron como afiliado adherente a la Obra Social del Personal del Automóvil Club Argentino (Ospaca) y acudieron ante el Instituto Provincial de Discapacidad en procura de un Certificado Nacional de Discapacidad para conseguir cobertura del 100% en todos los tratamientos médicos necesarios, según lo estipula la Ley Nº 24.901.

Esa ley es clara: dice que las obras sociales “tendrán a su cargo, con carácter obligatorio, la cobertura total” de las prestaciones básicas que necesiten las personas con discapacidad afiliadas a las mismas.
Pero a Carlos y Jorgelina Lorini les significó iniciar el camino del Gólgota.

La obra social a la que habían confiado la cobertura en salud les puso trabas, les cerró las puertas, les extravió documentación y, al final, los obligó a pagar de su bolsillo todo lo que Thiago ha requerido en atención, cirugías y medicamentos.
En suma, más de 10 mil pesos.

Antes de que cumpla un año, Thiago debe someterse a una nueva cirugía, cuyo costo es de 12 mil pesos.
Los papás han puesto todo cuanto tenían a mano: vendieron un auto y se endeudaron; la obra social, sigue ausente. Ni un mandato de la Justicia Federal ha sido suficiente: hace más de un mes un juez ordenó dar cobertura integral a Thiago, pero la medida no se cumple.

RODEOS. Jorgelina está a punto de graduarse como licenciada en Relaciones Internacionales, y Carlos es empleado de un hipermercado. Por alguna razón, un día pensó que un cambio de obra social le acarrearía mejoras, y eso hizo: se mudó a Ospaca.

Cuando Jorgelina quedó embarazada, al quinto mes supieron que Thiago nacería con labio leporino, así es que buscaron cómo enfrentar la situación, se asesoraron y viajaron hasta Avellaneda, en la provincia de Buenos Aires, adonde tiene su sede la Asociación Piel, un centro especializado en cirugía plástica infantil. “Quisimos informarnos qué era lo que tenía Thiago, y qué se podía hacer”, cuentan ahora.

Pero como la cobertura de la obra social era indispensable para encarar el tratamiento, lo primero que hizo Carlos diez minutos después del nacimiento de su hijo fue inscribirlo como afiliado adherente de Ospaca; cuatro días después, inició las gestiones para obtener el certificado de discapacidad.

Aquí le hicieron poco a Thiago: una odontóloga le diseñó una prótesis para el paladar; para el labio leporino, necesitaba un tutor para que la nariz se pudiera desarrollar bien. Lo primero se hizo en Paraná; lo segundo, en Buenos Aires, a la semana de haber nacido.

“Allá le corrigieron la prótesis –explica Jorgelina–. Y le pusieron el tutor para la nariz. Y le hicieron la cirugía de labio, pero falta la cirugía del paladar. La primera cirugía nos costó 7 mil pesos, y la pagamos nosotros. Fuimos un millón de veces a la obra social para que nos den cobertura, y que paguen el tratamiento odontológico. Y no conseguimos nada”.

Ya llevan gastados más de 10 mil pesos, y, aunque la cuenta puede ser equívoca, miles de visitas a la sede de la obra social Ospaca, donde todo se hace por teléfono, donde hay un empleado que se desentiende del asunto, donde nada se resuelve. “El bebé tiene 9 meses y ya no sabemos qué hacer”, se angustia.

En mayo gestionaron ante el Instituto de Discapacidad su mediación para obligar a Ospaca a darle cobertura a Thiago. El organismo que conduce Claudia Butta reclamó a la obra social el reconocimiento de la discapacidad del bebé, y lo hizo por nota. Pero el expediente que contenía esa misiva, extrañamente, se extravió.


SENTENCIADOS. En mayo empezó la batalla legal entre los papás y la obra social. Primero por carta documento y notas, pero cuando entendieron que los buenos oficios no tendrían ningún resultado positivo, apelaron al remedio legal.

Representados por el abogado Ernesto Denis, el 10 de junio presentaron en el Juzgado Federal de Paraná una acción de amparo, con una medida cautelar requiriendo que se le dé cobertura integral y continuada a Thiago desde la obra social.

El escrito pide que se obligue a Ospaca a garantizar la continuidad del tratamiento nasoalveolar en la Asociación Piel de Cirugía Plástica Infantil, con una cobertura integral del 100%, “como asimismo se proceda al reintegro de todos los gastos ya erogados” en concepto de estudios, cirugías, prótesis, consultas médicas y traslados.

En Buenos Aires, le habían recomendado que se debía iniciar un tratamiento de remodelación alveolar nasal por el plazo de un año, y dentro de los primeros tres meses de vida una cirugía denominada queiloplastia más rinoplastia con anestesia general.

Pero ante el silencio de la obra social, Jorgelina y Carlos decidieron afrontar de su propio bolsillo todos los gastos.

Pero cuando los ahorros se agotaron, y no hubo más dinero para seguir costeando el tratamiento, que todavía no concluye, acudieron a la Justicia. El 14 de junio el juez Ríos hizo lugar a la medida cautelar, y obligó a Ospaca a dar cobertura integral a Thiago. En la sentencia, el juez resolvió obligar a la obra social a prestar “cobertura integral al 100% y de inmediato”.
Fuente: El Diario. Paraná. Entre Ríos.

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